lunes, 24 de septiembre de 2007

la U dE cHILE




El histórico año de 1994 marcó una huella imborrable en todos los corazones azules. Veinticinco años de espera paciente y rigurosa se acababan, y daban paso a un desate de algarabía nacional. La hinchada ya albergaba a diez mil seguidores en la galería sur del Nacional y se había posicionado como la más brava y numerosa del país, apoyada por la grandiosa campaña que el equipo realizaba esa temporada.
Existían núcleos de gran importancia que hacían la fuerza en sectores centrales y periféricos de la ciudad. Independencia fue una gran cuna de la hinchada, así como Peñalolen, Quinta Normal, Maipú y La Florida. Estas comunas concentraban gran número de integrantes y servían de ejes para las comunas aledañas a éstas. Ese año se comienza a notar más apoyo de la dirigencia azul. Ahora las reuniones se podían realizar en el interior de la sede de Campo de Deportes y no en la calle como venía ocurriendo desde hacía años. También se empezó a contar con presupuesto para viajes y especialmente para hacerle salidas al equipo. es así como se hace popular la costumbre de lanzar humo de extintores azul y rojo. esta iniciativa fué imitada rápidamente por todas las demás barras, pero los pioneros indiscutidos éramos nosotros. También llegaban los "tronadores", que son los petardos que explotan en el aire. Está demás decir que fuimos los precursores en este estilo. Cada salidos de los Leones al campo de juego se empezaba a transformar en un verdadero espectáculo aparte. Papel picado, rollos, humos azul y rojo y cientos de explosiones daban vida a un cuadro que rápidamente daba la vuelta al mundo a través de las imágenes televisivas. Fue en este año cuando, después de muchos, la U volvía a las competencias internacionales. Esta vez era para participar en la copa Conmebol, y Los De Abajo como hinchada tenían su primera oportunidad para salir fuera del país y revalidar los pergaminos acumulados en territorio nacional. Y así fué. El primer viaje fué rumbo a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Una treintena de barrabravas hizo frente a treinta mil "bolitas" que expresaban todo su resentimiento contra todo lo que fuese chileno.